Calçotada

La calçotada, una de mis tradiciones catalanas preferidas. La considero un ejemplo de como los catalanes sabemos sacar provecho de la buena materia prima que nos proporciona nuestra tierra. 

Pero... ¿que es una calçotada?


Primero hay que empezar por el calçot. El calçot es la materia prima imprescindible para una calçotada, de hecho, es tan importante que le da el nombre. El calçot, en esencia es una cebolla, pero mucho más buena que la cebolla que todos tenemos en mente. El proceso para conseguir el calçot es minucioso, requiere de tiempo, tierra y clima específico. Las zonas de cultivo más propicias son las de la comarca del Alt Camp, en el Tarragonés. 

Pues allí que nos fuimos a hacer una calçotada, concretamente a Valls, población por excelencia para hacer calçotades. 

¿Y cómo se cocina el calçot?
En este video lo intuiréis:

video

Y así los sirven...


Y os preguntaréis...qué es esa salsa anaranjada? Es la pareja del calçot, sin ella el calçot no sería nadie y no tendríamos calçotada. Es la salsa "Romesco". ¿Qué la hace tan única? Uffff hay que probarla para poder contestar a esta pregunta...esa mezcla de ingredientes...tomate, ajo, almendras,  avellanas, pan, aceite de oliva, ñoras...y cada familia lo hace de una manera, conservando el secretismo. 

Ah, y no puede faltar el vino!

Y si con 20 calçots no te has quedado lleno...ahora viene la segunda parte de la calçotada, la carne a la brasa. Una buena butifarra, carne de cordero, butifarra negra, judías del "ganxet" y alcachofa. Por supuesto, aquí no puede faltar la salsa "All i oli". Como su nombre indica, lleva ajo, aceite y además, huevo y sal. Buenísima, como la salsa Romesco, no pararías de mojar pan en ella pero...el ajo pasa factura hasta bien entrada la noche...


Y cuando piensas que no puede haber más o que tu estómago está punto de explotar y dices "no puedo más", te llega el postre y...te lo acabas comiendo de lo bueno que está! El postre es la "Crema Catalana". Un postre tradicional como su nombre indica de Catalunya, hecho con yemas de huevo, azúcar, leche, canela y poco más. 


Y bien, a todo esto hay que sumar el pan de pagès, el cava que nos llevamos de regalo, el chupito de Moscatell, los cafés...

En definitiva, la calçotada es un ritual, un ritual de los buenos, en los que disfrutas, disfrutas comiendo, disfrutas en familia, en pareja, con amigos... 

Todo esto me ha recordado al asado... 

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